Soy Anna
Fundadora y profesora de Nala Yoga, en Empuriabrava.

Llegué al yoga por el dolor. La espalda me acompañó desde niña, y durante años pensé que era algo con lo que simplemente había que vivir. Fue la práctica la que me devolvió el cuerpo: aprendí a moverme de otra manera, a fortalecerme y a escucharme.
Con el tiempo entendí que no me había devuelto solo el cuerpo. Hoy acompaño a otras personas a recorrer ese mismo camino, desde donde estén y a su ritmo.
- Hatha Yoga
- Ashtanga-Vinyasa
- Yin Yoga
- Yoga Terapéutico
- Movilidad Funcional
- Entrenamiento de Fuerza Funcional
Imparto en español y en inglés, y atiendo con francés básico.
Del cuerpo a la esencia
En la práctica con el cuerpo encontramos fortaleza también en la mente. Cada postura sostenida, cada respiración consciente, entrena la atención, la paciencia y la confianza.
Pero la base del yoga va más allá del cuerpo fuerte o de la mente tranquila: es llegar a ese sentido de unidad entre cuerpo y mente, donde deja de haber separación y aparece nuestra esencia más pura.
Escuchar el cuerpo
Antes que corregir, atender a lo que el cuerpo dice.
Sin juicio
Ni comparación ni autoexigencia: cada cuerpo tiene su día.
Fuerza para vivir
La fuerza no es rendimiento: es energía para la vida diaria.
En lo que creemos
- 01
El cuerpo es la puerta, no el destino.
- 02
Moverse con conciencia es una forma de escucharse.
- 03
La fuerza no es exigencia: es energía para vivir.
- 04
No hay cuerpos que no sirvan para el yoga; hay prácticas que todavía no se han adaptado.
- 05
Sin prisa, sin comparación, sin juicio.
- 06
Cuidar el cuerpo es cuidar la mente. Cuidarse a una misma es también cuidar a los demás.
- 07
La salud es física, mental y compartida: empieza en cada persona y se extiende a su entorno.
Una comunidad en la que moverse con conciencia forme parte de la vida diaria, y en la que la salud se entienda como un todo: física, mental y global — la de cada persona, la de quienes la rodean y la del entorno en el que vive.
Acompañar a cada persona a recuperar un cuerpo fuerte, móvil y libre de dolor, a través de una práctica consciente, adaptada y sin exigencias — en grupos reducidos, en sesiones privadas y allí donde haga falta.